Proyecto ejecutado por el INIA pretende resguardar material genético por más de cien años

Por mandato del Ministerio de Agricultura, el Programa de Recursos Biológicos Públicos en ejecución por el INIA permitirá conservar e intercambiar materiales genéticos vegetales y de microorganismos, el cual irá en directo beneficio a todos los proyectos biotecnológicos de nuestro país.

Salvaguardar la biodiversidad de Chile a través de la conservación e investigación de los recursos vegetales, microorganismos y genes, además de implementar sistemas de intercambio, documentación y seguridad con estándares acreditados tanto para especies nativas y alimentarias es el trabajo que realiza el “Programa de Recursos Biológicos Públicos”, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) en diferentes regiones de nuestro país.

 

 

 

 

 

 

 

Esto permitirá elevar los estándares de calidad y de gestión de la conservación e intercambio de recursos genéticos estratégicos para el país lo que tendrá un impacto positivo  directo sobre distintos usos tales como,  programas de mejoramiento genético e investigaciones y desarrollos biotecnológicos que trabajan sobre la base de estos recursos. Además se orienta a la búsqueda de alternativas a problemas actuales como la adaptación al cambio climático, mitigación de contaminantes, uso de biocombustibles y biofertilizantes, entre otros temas de relevancia mundial que contribuyen al desarrollo sustentable.

Según el Coordinador del proyecto, Rómulo Oses, esta iniciativa nace con el objetivo de  preservar el patrimonio  genético para futuras generaciones frente a  escenarios de  catástrofes, problemas fitosanitarios y variaciones en el clima, “frente a un escenario cambiante es esperable que nuevas enfermedades podrían afectar a los cultivos agrícolas, por lo tanto, si los cultivos no se resguardan en  banco de germoplasma en forma adecuada, es posible que puedan perderse para siempre, por lo tanto se tienen que almacenar todos aquellos recursos que son vitales para la humanidad como es el caso de especies cultivables de interés alimentario así como aquellos materiales  nativos plantas y microorganismos, con un enorme potencial biotecnológico. Nuestras capacidades nos permiten resguardar germoplasma de materiales de aquí a cien años más”.

El especialista y encargado del Banco Base de Semillas de Vicuña del INIA Intihuasi, Dr. Pedro León, agrega que “esta iniciativa viene a optimizar todos los procesos de recolección, conservación y distribución de los recursos genéticos del país, además de fortalecer las capacidades de INIA, referidas al equipamiento e infraestructura para resguardar estos materiales.”

Según León, los bancos de germoplasma del INIA resguardan un gran porcentaje de la diversidad genética asociada los cultivos esenciales y estratégicos para el desarrollo agrícola y seguridad alimentaria del país, como es el caso de las colecciones de poroto, trigo, maíz, papas, uvas, entre otras. Asimismo, cerca del 20% de las especies silvestres de la flora chilena están protegidos y se espera que para el 2020 se almacene el 40% de este patrimonio.

Rol del INIA
Por mandato del Ministerio de Agricultura, el INIA es el conservador de los recursos fitogenéticos  en Chile. En razón de esto, desde hace dos décadas cuenta con una red de bancos de germoplasma, integradas por un Banco Base de Semillas para conservar material vegetal por largo plazo, el que se ubica en la ciudad de Vicuña y pertenece al CRI Intihuasi.

Mientras que en los centros La Platina, Quilamapu y Carillanca ubicados en Santiago, Chillán y Temuco respectivamente, existen tres bancos activos, para conservar en función de las investigaciones y desarrollo de los programas de mejoramiento genético que comenzaron su trabajo en los 80’s. En estas unidades se realizan diferentes trabajos de regeneración y multiplicación de material.

Rómulo Oses y Pedro León concuerdan que el banco base de semillas, es uno de los recintos del INIA que presenta mejores instalaciones, ya que, posee una estructura antisísmica y es el que mejor se encuentra según parámetros internacionales. Sin embargo, también se están realizando esfuerzos por modernizar otras capacidades que posee INIA en conservación de recursos genéticos.

Sin embargo, Oses aclara que aún queda trabajo en la generación de espacios para poder aplicar otras tecnologías en dependencias de cada CRI, para cumplir diversos objetivos como conservar a través del congelamiento de tejidos, trabajos que deben estar terminados antes de la finalización del proyecto.

Implicancias de esta iniciativa
Esta iniciativa es una respuesta a la necesidad del país en el resguardo  del patrimonio biológico y genético. También, refleja el compromiso del INIA y del Ministerio de Agricultura para conservar la diversidad biológica y los recursos genéticos para las futuras generaciones. Sin embargo, es una conservación con un sentido claro de beneficio no sólo ambiental, como es la conservación de la biodiversidad, sino que también con un énfasis en promover la investigación, valoración y uso de estos recursos, precisó el Dr. León.

Lo que pretende el proyecto es que los materiales conservados por el INIA estén disponibles para investigar y promover su uso racional. Por ello el programa está desarrollando un sistema de información de los recursos,de tal forma que la información asociada al material genético conservado esté disponible en línea para consulta y para solicitud de estos materiales, agrega el Dr. Osses.

Esta iniciativa nos permitirá como país, contar con altos estándares de calidad en la conservación y gestión de los recursos genéticos del país con el fin de cumplir con los nuevos desafíos impuestos a nivel nacional e internacional, para actualizar y estandarizar los sistemas de gestión y el desarrollo de la investigación agrícola y alimentaria, como aquellos asumidos por el país en esta área ante la OCDE y el Convenio Sobre la Biodiversidad impulsado por la Organización de las Naciones Unidad (ONU).